Descuibrir los objetos que tenemos a nuestro alrededor en lo cotidiano es un proceso rico por el que expandimos nuestra mirada al mundo, descubrimos un mundo que aún no conocemos y que, sin embargo, nos rodea.
Toda la realidad está llena de pequeños detalles bellos o, quizás, espantosos, pero en cualquier caso, cargados de poesía, de posibilidades expresivas.